dar la vida

Posted on 10:21


...Yo te ofrecí mi leche, sólo una vaca tenía y todos los días la ordeñaba, para dártela fresca; yo te ofrecí después miel, el colmenar estaba en la colina pero así aún yo subía para ofrecerte la mejor miel, a veces incluso te daba jalea real; yo te ofrecí mango y maracuyá, porque decías que lo comías de pequeña, y me fui lejos, trepé montañas, crucé océanos, y conseguí traértelos bien troceados; yo te ofrecí risas, chistes y algarabías, me partí el pecho en dos mitades, pues una de ellas la tenía en sombra; yo te ofrecí comodidades, electrodomésticos, nuevas tecnologías, y esclavicé mi vida; yo te ofrecí una casa con calefacción y aire acondicionado, te ofrecí luz eléctrica y gas ciudad, te ofrecí un coche, un viaje, una mirada libre, tú de mí sólo querías lo que te ofrecí a manos llenas, pero no querías conocer al que te las daba, entonces perdí el juicio, enloquecí y jamás pude ser yo, y te fuiste con otro al que entregaste tu corazón, ahora eras tú la que ofrecía, yo ya te di la vida y no tuviste bastante...

contrariedades

Posted on 11:52


En el mundo de las contrariedades las piezas que no encajan por un sitio puntual encajan por otro punto más azaroso u ocasional. Por ejemplo, lo que los estadounidenses descubrieron en su carrera hacia el espacio, los rusos lo carecían, pero esta carencia era causa y efecto por la que los rusos habían hecho grandes adelantos también en su otra carrera hacia el espacio, es como decir, que lo que el comunismo soviético ya hacía tiempo disfrutaba de alguna cuestión política, económica o social en la sociedad estadounidense capitalista era una completa carencia. Las contrariedades se abrazan al final del horizonte y se besan y fecundan su cópula paradójica. La paradoja teje misterios en el reflejo del espejo, no digo nada nuevo, muchos de vosotros conocéis la sensación, no digo nada nuevo, algunos de vosotros lo sabéis.

no me llames soledad

Posted on 7:50


...Sigo el camino de verano seco de las hormigas negras y me despierto temprano, horror, y me despierto temprano caminando hacia este domingo sagrado, cada vez más y más largo, me meto en la cueva raquítica que tiene la pared del fondo carbonizada, carbonizada de haber quemado llantos y lamentos patibularios, no quiero la esperanza del sol, ni el canto del grillo en la madrugada, quiero la risa fermentada de la alegre guaracha, quiero mezclar este baile del corazón con el simulacro tonto de una balada blanca, quiero la alegría de los amigos en la víspera de la claridad del agua, y amor, amor de pactos sagrados que desgranan los besos como las granadas ácidas, un gemido a las tres de la tarde es más consuelo que un tonel de plegarias, he hecho Mixtura con el lugar de agobio desde la foto amarillenta de mis bisabuelos y no encuentro linaje, ni olvido, ni parentesco, oigo matar a gritos la vergüenza secreta de los actos oficiales y he visto el cinismo latente que con un interés de perro faldero pedía un desmayo y era patética como se evaporaba, sí, la burbuja de mi libre albedrío reventaba tras los cristales de mi mundo herido. Sigo el camino de verano seco de las lagartijas en los polletes de piedra y veo la humildad desierta entre los miedos infames que la sangre caliente ha desplazado, vengo a ver quién fue el cobarde que azuzaba jilgueros enjaulados en los promontorios donde el paisaje es un ahogado y comprendí que la soledad te acoge con los brazos abiertos y que cuando ya la has probado te persigue incluso en las mejores compañías...

próximo porvenir

Posted on 11:33


...Desnúdate deprisa que vengo empapado de alcohol y al verte desnuda a mi lado se enciende la luz ella sola, se enciende la luz sola porque todo mi paisaje es oscuro como los bosques en la noche, como los veleros en la madrugada del mar en tormenta, como un desierto sin estrellas en la noche cegada. He navegado barcos donde fui patrón y marinero, cuando fui patrón se amotinaron los marinos, cuando fui marinero fui yo quien se amotinó, he huido de las nostalgias y estaban sentadas en mi portal, juntas las unas con otras, como en un piano de juguete, do, re, mi, fa, sol, la, si, he salido en pijama a buscar la última micra de Maná que quedaba en el populacho, he cambiado la sonrisa por un viaje al festival de la sorpresa y vísceras, despojos y otras barbaridades me hicieron volver a mi casa con la luz apagada, justo el día que cambiaron los muebles de sitio, con todo tropezaba, y yo tenía la certeza que era mi casa, donde yo nací, donde floreció mi frente, donde estaba el abrazo de mi padre y de mi madre, fue lo único que sí pude encontrar. Buscaré un próximo porvenir y utilizaré tu cuerpo desnudo como mapa, me guiarás por senderos de sexo, me advertirás de los peligros, ya que tu cuerpo desnudo está siempre al acecho de las lluvias torrenciales y las heladas en la noche, en él encuentro mi estrella, me acurruco en el invierno, conozco la mayoría de sus dulces secretos, él es el guía de mi próximo porvenir...